Existe todo el interés y las ganas del mundo de recuperar el tiempo que perdí en él, en ellos. Mi tiempo, ese que no quiero o quiero tan poco. Haciendo lo que me gusta con quien me plazca, en el momento y el lo que el lugar dicte. Salir en busca de aventuras como quien, con suerte puede, viaja al primer mundo a la deriva. Cada lugar tiene algo para contar. Y la gente. Y yo. Quiero aventura, un mapa y unas monedas de cincuenta y veinticinco. Cortar la rutina una tarde, una noche. Regresar nuevamente a lo que me apasiona. Darme el lujo de ser y sentirme joven. Conocer y hacerme conocer. Quiero decir ¨No me arrepiento de haber ido pero no quiero volver¨. Observar, mirar, recibir la mirada. Sonreír con complicidad. Vamos de nuevo. Vamos. Arriesgarme a salir de mi caparazón de tortuga. Que vengan mis Sharpies®, mi Bic y mi libretita. Ver bandas que no quiero o no hubiese querido hace un año. Abrirme. Perderme y quedarme tranquila que arreglamos con Leyon ¨En Flores, Nazca y Rivadavia¨, ¨En Palermo, Coronel Díaz y Santa Fe¨. Concretar en hechos la libertad que desde hace rato uno escribe.
Cien barrios porteños
Letra: C.Petit
Música: Rodolfo Sciammarella
He querido rendirle a los barrios un sincero homenaje de amor, y no tengo motivo más lindo que brindarselo en una canción.
Cada uno encierra un recuerdo, cada uno me trae una emoción. He querido rendirle a los barrios un sincero homenaje de amor.
Barracas, La Boca, Boedo, Belgrano, Palermo, y Liniers, Urquiza, Pompeya, Patricios, San Telmo y Flores, mi barrio de ayer.
Balbanera, Caballito, El Retiro y Monserrat, Villa Crespo, Almagro y Lugano, Mataderos y Paternal.
Yo soy parte de mi pueblo y le debo lo que soy, hablo con su mismo verbo y canto, canto con su misma voz
Cien barrios porteños, cien barrios de amor, cien barrios metidos en mi corazón.
Egoísta. Manipulador. Rata. Mujeriego (superando el rango normal, claro). Aburrido. Poco curioso. Depresivo. Absorbente. Dependiente. Necio. Terco. Ignorante. Cómodo. Mamero. Político. Inerte. Codicioso. Burgués. Materialista. Soberbio. Impulsivo. Rencoroso. Vividor. Víctima. Narcisista. Competitivo. Arrogante. Prejuicioso. Destructivo. Autodestructivo. Paranoico. Negador. Estructurado. Adicto (a diferencia del cigarrilo, sería muy hipócrita de mi parte). No nacionalista. Vueltero. Sumiso. Desagradecido. Cobarde. Reservado. Intolerante. Inescrupuloso (que no tiene escrúpulos). Complicado. Meticuloso. Maricón. VAGO. Autoritario. Omnipotente. No productivo. Hipócrita. Que no valore. Maleducado. Irresponsable. Inestable. Ortodoxo. Irrespetuoso. Hijo. Maestro Ciruela. Colgado. Vengativo. Despreciativo. Misterioso. Caprichoso. Cagón. Entre otras cosas aún no definidas.
Si usted es hombre y pretende algo de mi, por favor lea esto y haga autocrítica. No me haga perder tiempo. Muchas gracias.
A veces dejar las cosas por escrito sirven para tenerlas definidas, en concreto. En mi caso de vez en cuando realizo una catarsis y me entero de algo que siempre estuvo y no lo había notado. Hace un tiempo hice una lista en donde especifico con claridad, y algo de mal humor, las cosas que no me gustan. Después de varias discusiones conmigo misma me decidí a publicarlo. Tal vez algún ser humano que comparta conmigo y lea esto comience a entender un poco más. Go!
No soy familiera. Mi familia me crió para que yo me haga sola. La madre más fálica, el padre más autodidacta y la Babu tan... sola.
No tengo buena memoria.
No me gustan los cambio de planes y mucho menos sobre la hora.
No me gustan los mensajes vacíos de contenido, inargumentables, injustificables.
No me gusta la injusticia.
No me gustan las ojotas, me hacen doler el pliegue entre el dedo gordo y el índice. Amo andar descalza.
No tolero que la gente se victimice por no poder sostener un dicho, o simplemente, por orgullo.
No me gustan los cobardes.
No me gusta mi mal humor. Lo odio.
No me gusta que no se respeten los tiempos y/o momentos de otra persona.
No me gusta que las personas no hablen en el momento adecuado. Después estallan y es lo suficientemente tarde como para que se vaya todo a la mierda.
No me gusta que la gente no reconozca la edad que tiene y no actúe como tal.
Odio la playa. Amo la montaña.
ODIO no encontrar la manera de calmarme.
Me molesta la gente que no toma partido propio y pretende quedar bien con todo mundo.
No me gusta llorar en público.
Me intimida expresar mis sentimientos.
Me cuesta un huevo aceptar y hacer contacto físico en público.
Me encantaría que inventaran un juguete que se pueda golpear y golpear y golpear y que nunca se rompa. Que no sea el puching ball.
Me encanta cantar y bailar de manera ridícula.
Detesto que no se valoren mis progresos.
No se como reaccionar ante una traición.
Suelo pensar más en el resto que en mi y la mayoría de las veces termino rota.
Mi filosofía de vida se basa prácticamente en Disney y me siento orgullosa.
Desde los 16 años me acompaña Mauricio, un oso pardo.
Me gustan los seres vivos. Mi animal favorito el Guepardo, me encantan los felinos.
Soy fanática de los sudokus.
A los veintidós años jugué por primera vez al Pump it up.
Amo Mendoza.
Amo a Cortázar. Amo Argentina. Si no fuera argentina hubiese querido nacer en México.
Se guardar secretos.
Sufro de alergias tan grandes que a veces no me dejan dormir.
Dejé de fumar pero ahora me fumaría un pucho.
Me gustó siempre el mismo tipo de hombre.
Odié siempre el mismo tipo de hombre.
Me gustan mucho los hombres.
Tengo una terrible debilidad por los hombres.
Creo ser leal.
Detesto cuando las cosas se me van de las manos, no lo se manejar.
Me acuesto y antes de quedarme dormida pienso en la siesta. Siesta de largas horas, de otoño frío y de hojas secas. La frazada pesada que nos cubre, nos protege del resto. La ropa interior que nos cubre y nos provoca. La curiosidad por el cuerpo en horizontal, la postura del otro. El movimiento, el esperar del otro. Perder toda noción de tiempo, espacio y realidad. Perder la consciencia con el otro. El otro. Medirnos las manos. Buscar lo característico en el iris del otro. Entre tanto asomar un pie porque morimos de calor. Mirarte los pies. Tocarnos la cintura. Perderse callados en la coreografía de una siesta.
A veces desearia... No ser mujer, ser mas idiota, ser mas incapaz, no ser buena persona, no estar dispuesta a todo ni para todos, ser egoista, tener vida propia, no tener amigos, no tener familia, odiar a la gente, odiar la medicina, ser un gato, ser un perro, ser una planta, ser un arbol.
La verdad es que no puedo. Todo mi ADN indica que debo ser o que soy. Sepan disculpar.
Escalarte desde los pies, ascender la espina dorsal y cada costilla un nuevo escalón...
Cuanto más estudio anatomía, mas noción tengo de qué cosas explorar. Pero los pies. Será culpa de mi abuela, Andy Warhol o, tal vez, Kinky, no lo sé.
Asumo que habrá empezado con mi abuela quien tenía un cierto cariño hacia mis pies. Las veces que, en la cocina, yo estiraba ¨las patas¨ en su falda, tomaba mis pies y decía ¨qué empeine que tenés! Mira que pies chiquititos y bonitos. Y no tenés deditos deformes¨. Si, Babu era muy directa. Ella hablaba de los pies de su hermana y su madre, al parecer eran iguales: chiquitos y con mucho empeine, pero femeninos. Después hacia hincapié en los de mi madre; pie plano y hasta los quince usando botas ortopédicas. Y finalmente los de ella que eran algo largos y finos pero con juanetes y dedos martillo.
En el año 2004 conozco a una malchica cineasta. Comienzo a tener una relación. Un día, llegando a casa me estaba descalzando y me dijo ¨Si llegan a ser lindos, o mejores que los de x (realmente no me acuerdo el nombre, pero era su mejor amiga) te convertís en mi persona favorita¨. Debo decir orgullosamente que aunque no sigamos manteniendo una relación ¨amorosa¨ sigo siendo su persona favorita, por mis pies, entre otras cosas (espero). De allí la primera de las razones por las que me han apodado Sirenita (se dice que los pies virginales que consigue Ariel son los más bonitos). De todas formas el tampoco se salva, calza unos hermosos cuarenta y seis.
Warhol por su parte, un gran coleccionista de esta temática. En el 2005 hubo una exposición muy bonita de sus obras en el Borges y fui. Algo a destacar es que las obras más conocidas no estaban tan a la vista como sus objetos mas ¨personales¨, Sus anotaciones, dibujos y fotografías o fragmentos de colecciones se encontraban en cuanto uno entraba. En la visita guiada, en la que mi madre se coló (le encanta tanto colarse como las visitas guiadas), comentaban este fetiche de Andy (En el link hay una data mas concreta). Me llamó la atención que alguien tuviese fanatismo semejante como para coleccionar, prácticamente, cualquier cosa. A esta altura, ya declarada ¨feetlover¨, tenia unas cuantas fotografías de pies almacenadas, algunas de ellas tomadas por mí.
Sin ir mas lejos, durante el mismo 2005 una amiga mía en una charla descubre mi fetiche y en tono de broma comenta que no podía creer que yo tuviese una amiga con los pies de Quasimodo. La muchacha se había dedicado a la danza clásica durante muchos años y las zapatillas de punta a largo plazo dieron sus frutos. Es en ese momento que fuimos autobautizadas como ¨Quasimodo y Ariel¨. La saco a flote a la muchacha porque, a pesar de sus juanetes, de ser planos y con poco empeine, sus pies eran hermosos y, prácticamente, albinos.
Hace unos días (probablemente meses o ayer mismo, mis nociones del tiempo siempre son pésimas) un muchacho encontró una foto de mis pies en una página del Facebook ¨Estar descalzo todo el día¨. Y recibí el siguiente mensaje:
¨¡Qué buena foto subiste! ¿Caminas descalza con frecuencia, también en la calle como en la foto?
Tienes bonitos pies :-)¨
En respuesta al muchacho: si, camino también descalza por la calle.
Y finalmente, quedando muchísimas historias e historietas sobre pies ajenos y propios, hace poco, viajando en colectivo hacia la facultad escuchaba Kinky. Esta es una banda regiomontana que en mis épocas de N4d4d0R le presté muchísima atención por los geniales arreglos de su tecladista Ulises. Por lo general suelo escuchar mil veces lo instrumental y cuando, casi por casualidad, mi cerebro percibió una palabra comienzo a darle importancia a la letra. En ¨Una línea de luz¨ (desde lo instrumental detona, en mi al menos, unas ¨sexendorfinas deliciosas¨) recibí un ¨escalarte desde los pies¨. Y donde el verso recurrente de dicho tema es ¨Desde tus pies, desde tus pies!¨. Increíblemente (o no) música y letra van de la mano y logran llevarme a focalizar imágenes no aptas para cardíacos. Si desean buscar el tema, recomiendo NO ver el video si sufren de asperezas creativas.
De todas formas, para cerrar este bonito artículo podófilo, debo aclarar unosasuntos. De ser fetichista sólo lo soy con mis pies ya que, hasta el día de la fecha, aún no he encontrado pies ajenos que logren excitarme sexualmente. Así que podríamos concluir en que soy una ¨Voyerista podófila¨ porque me gusta mirar los pies ajenos. Lo que nos lleva a otra cosa: no sólo aprecio unos bonitos pies masculinos, también femeninos (¨Voyerista podófila bisexual¨?). Y esto último nos termina de anclar en esto de ¨nenes o nenas?¨. Debo afirmar que mi interés en el cuerpo humano es indiscriminado de edad, sexo, religión o raza. Mi admiración por el cuerpo humano es terrible, pero caen en relevancia las extremidades inferiores. Así como nuestro viejísimo Testut menciona constantemente las variabilidades de la anatomía humana según el sujeto o el individuo, yo me dedico a hacerlo de manera cotidiana. Colecciono medidas del ancho de tibias, altura de espinas escapulares y grosor de tendones de Aquiles.
He aquí unas cuantas escenas que recuerdo de la televisión y la pantalla grande en relación a fetichistas o ¨feetlovers¨:
- Virgen a los cuarenta, Judd Apatow, 2005. Flashbacks de sus intentos frustrados por tener relaciones sexuales. En uno de ellos una mujer sale herida por lamer un pie.
- CSI, Las Vegas, temporada 6, episodio 17 ¨I like to Watch¨. Un asesino serial se disfraza de bombero y tira bombas de gas en las puertas de sus victimas para que ellas las abran. Entra en sus departamentos, las droga y antes de violarlas y asesinarlas se dedica a embellecer sus pies, pintar sus uñas y fotografiarlos. Curiosamente vi este episodio ayer a la noche en cuanto terminé la primera parte de este mismísimo escrito.
- Tarantino, por su parte, ha declarado ser fetichista y no quedan dudas después de ver sus trabajos en donde en muchos de sus planos cinematográficos se incluyen pies femeninos.
- Del crepúsculo al amanecer, Robert Rodriguez, 1996. Tarantino participa del guión. En la escena del baile de Salma Hayek y la pitón, ella se acerca a él (Tarantino) y le hace beber cerveza de su pie.
- Kill Bill Vol I, Quentin Tarantino, 2003. La novia se encuentra en la Pussy Wagon intentando mover sus pies que están atrofiados ya que permaneció unos cuatro años en coma. Primerísimos planos de los pies de Uma. Debo decir que, en lo personal, no me gustan los dedos de ella.
- Cenicienta, Walt Disney, 1950. Cómo olvidar el pie de Cenicienta? Toda la historia, prácticamente, se trata de encontrar a la bella mujer que portaba unos zapatos de cristal en unos delicados y pequeños pies.
-Hostel, Eli Roth, 2005. Aunque a algunos les parezca que poco tiene que ver, en una de las primeras escenas de ¨violencia¨ le cortan, a uno de los personajes, los tendones de Aquiles con un alicate. Recuerdo que la primera vez que vi esta escena, en voz alta, dije: ¨Que le corte los tendones!¨ al mejor estilo Reina del País de las Maravillas.
-Lolita, Adrian Lyne, 1997. Si, previamente fue hecha por el gran Kubrick, pero yo quede enloquecida con la de Lyne. Aunque una historia con una mancha, más que tinte, de pedofilia, el director expone muchísimas escenas en donde Dominique Swain se muestra descalza.
Y aquí, links informativos y uno muy interesante...
- Elmer Baltters, fotógrafo artístico pionero, en plena década de los cincuenta, de esta pasión por los pies y piernas femeninas (y no tanto ya que el también se fotografía sus propios pies). Y no es un dato menor el hecho de que lo haya logrado en aquella época, Baltters logró ser acusado de obscenidad en los tribunales.
No es raro, dama, caballero, que si usted me encuentra mañana en el 132 camino a Flores yo esté mirando obsesivamente al piso en busca de unos placenteros pies.
...Y las otras se me quedan en la punta de la lengua.
Necesito escribir desesperadamente, al menos palabras sueltas. Una catarsis pseudovirtual.
21 años.
Tendinitis. Displasia mamaria. Escoliosis lumbar. Fractura de clavícula izquierda. Fractura de falange de meñique izquierdo del pie. Últimosdiagnósticos: Tendencia obsesiva y atrofia muscular por culpa del tabaco. Tabaco que me gusta, no tengo intenciones de dejarlo. Dejar qué? Dejar un Pom por cansancio. Cansada de esperar. Ansiedad. Ansío llegar, que lleguen. Ansío una respuesta que, en teoría, yo debo buscar. Me lavé el pelo con jabón y no me lo puedo peinar. Demostrar que puedo, que se amar, que se escuchar, que se hablar. No demostrar de mas. Todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra. Pero ¨un milenio pasa¨ y vuelve la ansiedad. María la paz. Que necesito tanto, que busco y tambiénansío. No confío, no fue suficiente fe. El reloj avanza. Lentamente. Se secó el álamo porque tarde en plantarlo. Perdí las alpargatas que estaban a diez centímetros mios. Perdí la noción. No pienso antes de hablar. Mi memoria de corto plazo dura hasta una reacción. Olvido, no pienso, pierdo, ansío, busco, no llega, me canso, fumo. Si nunca importó ahora qué? No quiero volver a perder. Noción. Pasado mañana es domingo. Hoy domingo. Inercia. Fricción. Autos sobre mi cama. Cama. Fuerza G. Pubis hostil. Dos cachetasos y disfrutá el domingo.
Esta será una redacción ínfima de lo que en realidad fue el año 2008 para mi. O al menos eso creo. El primer semestre del año pasado debo admitir que fue una tortura, no voy a negar que pasaron cosas bonitas, pero, analizando en detalle, lo negativo llegó a unidades de peso con muchas cifras. Sin dar parte de los detalles, no es la idea. Entrando a la segunda parte del año me encuentro con una angustia muy grande. Debo admitir que estaba un tanto desesperada y expectante de lo que podría llegar a pasar si no resolvía pasar de año en la facultad. Estaba angustiada porque mi padre cada vez me demostraba (y es el día de hoy que aun lo hace) sus debilidades como persona. Me enteré de que mi padre es un ser humano. Me había llegado a sentir muy sola a pesar de tener un par de mensajitos de amigos en el celular. En el laburo gracias a un sujeto me habían corrido de mi puesto y me tenían haciendo estupideces. Y después de mi ultima relación creía que yo ya no iba a ser la misma con los hombres. De todas maneras me creía capaz de salir de toda esta angustia, aunque no sabia bien como. La puerta mágica fue la facultad. Me había propuesto entrar a la facu y dejar entrar a mi persona quien estuviese dispuesto de mis compañeros. Hoy por hoy tengo varios compañeros con los que mantengo charlas extra académicas. Y debo admitir que fueron ellos sin querer quienes me empujaron a que yo este bien. Por otro lado las salidas con mis padres fueron ventanas a descubrir quienes en realidad eran, los acepte, los amo. Y finalmente encontrarme con viejos amigos de la infancia, que aun siguen viviendo cerca, pero que por ciertas estupideces de la adolescencia nos habíamos dejado de hablar. Hoy me llaman para salir a BarAldo o a alguna fiesta en la pileta, vienen a casa, me cuidan y yo los quiero. Sin estas cosillas que se fueron sucediendo de a poco o de golpe en el final del año yo hoy no estaría tan feliz como estoy. En segundo año y sintiéndome tan plena.
Asique gracias a mis viejos, a los compas del laburo, de la facu, a los amigos y a los viejosnuevos amigos! Y una mencion especial para mi y para Graciela!
Frustrada por mil cosas. Te extraño a decir verdad. Y es que en realidad extraño muchas cosas. Pero vos me hacías olvidar. Esto no lo vas a leer en la vida. Es mas, dudo que sepas que tenga un blog, aunque te haya leído todo mi viaje sentada en tu silla y vos en tu colchón con las sabanas de mi abuela. Y me volvería a frustrar porque de estar leyendo esto, es poco y nada lo que te interesa. Aquí mi catarsis secreta por escrito.
Tu voz, tu espalda que al principio no tenía un solo granito. Tu culito. Tu pelo, tus pies, tus manos. Las ganas de tomar mate, las de hacer música. La de salir a tomar cerveza o quedarnos en casa. La manera en que expresabas que querías juntar manzanas. Juntar manzanas. Hacer leña. Encontrarnos casualmente frente a Volver al Futuro, Olmedo. Mis milanesas cuando la mama no estaba. Tus asados y mi ajo picado para el chimichurri. Cada detalle la habitación violeta. Cada detalle de tus guitarras. Los detalles de tu nariz. Tu sonrisa escondiendo el diente. Tu sonrisa y risa a carcajadas sin poder tapar el diente y frunciendo toda toda la nariz. Tu mirada cuando yo me portaba mal, y cuando estaba mal. Tus rulos al sol. Tus gritos de auxilio y mis corridas de rescate. Tus labios violeta por una seudo hipotermia en Gualeguaychu. Tu escapula no deforme. Tus talitas-tibias. Tus dolores de espalda, de muelas, de panza y de cabeza. Tus Jockey largos. Tu nuca. Tu botón. Felipe. Tus cejas. Tu rodilla derecha. Tu codo izquierdo en mi cuello a las cuatro de la mañana. Las peleas. Las reconciliaciones. Las pequeñas palabras que dejaste escritas en mis agendas. Tu letra. Tus miradas desde el escenario. Tu alegría en el escenario. Mitos, Santos Bar, Remember y el genial Zonceras Argentinas. Tus locuras con los vecinos de a la vuelta. La excepción, Sueles dejarme solo, Toma la ruta. Transformador, De tanto en tanto y Tu segundo. Tus chistes mal contados, tu magia bizarra y tus ganas de querer seguir aprendiendo más trucos. Tu desesperación cuando no te salían las ecuaciones. Tu cuerpo como preparado para la clase de anatomía. Tus apuntes de antropología. Tu apoyo cuando algo me salía bien. Y tus ganas de matarme cuando me mandaba alguna. Tus zapatillas adidas y las reef. Tus dos pantalones negros, uno camuflado y otra bermuda camuflada. Tu remera amarilla, la roja, la azul. Tu camisa cuadrille roja y la celeste de mangas cortas. Tus calzones de la bandera argentina. El culotte mío rojo que te pusiste en Gualeguaychu que te quedaba hermoso. Tus escupidas en el televisor por gritar goles. Tus babeadas. Tu manera única (realmente) de hablar con Maricio.